El Tiempo de Dios al enviar a su hijo
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La Biblia dice:

A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. ( Romanos 5:6)

Pero, cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. ( Gálatas 4:4,5)

¿Qué hizo el momento perfecto para la Encarnación de Jesús? Porque crees que Dios espero miles de años para cumplir su promesa de enviar a nuestro salvador? (Génesis 3:15).

¿Qué ideas has escuchado sobre esto?

Porque Dios no es arbitrario,  porque él no hace nada de capricho, podemos estar seguros que Él no tiene un reloj cósmico al que monitorea esperando por el minutero que llegue a cierto punto y listos o no, entonces Él actúa. No, Dios está interviniendo en la historia de la humanidad y está actuando con el propósito de erradicar el pecado y salvar al mundo. Por lo tanto, el tiempo de Dios tiene el objetivo de cumplir su propósito. Este tiempo nunca es arbitrario, fue escogido para lograr su meta.

Escuché la sugerencia de que Dios espero tanto como lo hizo para que Jesús naciera porque Dios necesitaba un gobierno que hubiese pacificado el mundo, construido carreteras, y establecido el comercio – para que el evangelio se pudiese extender más fácilmente en todo el mundo. Sin embargo este argumento puede ser contrarrestado con la poca capacidad de  los Romanos de viajar a China y a las Américas: uno  podría argumentar que si esta es la razón primaria, esperar por formas más modernas de comunicación y transportación hubiese sido aún más ventajoso.

Me gustaría explorar otra posibilidad, una que enfoca nuestra atención en un aspecto más amplio de la misión de Jesús – el asegurar a su universo entero además de salvar a la humanidad.

Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. ( Colosenses 1:19,20 )

Al enviar a su hijo, Dios estaba trabajando en salvar la humanidad del pecado, pero también estaba actuando en prevenir que la rebelión de Satanás se expandiera a través de los reinos celestiales, para asegurar los seres no caídos en su lealtad a Él.

Recuerda que la perfección angelical ya había fracasado en el cielo. Mientras que dos tercios de los ángeles seguían siendo leales a Jesús y a su Padre, las cuestiones que engañaron a un tercio de los ángeles no habían sido tratadas y resueltas completamente. Dios, a través de Jesús, no sólo tenía que proporcionar lo necesario para salvar a los seres humanos del pecado, sino que también tenía que hacerlo de tal manera que sus acciones resolvieran las cuestiones planteadas por Lucifer y asegurar a los ángeles no caídos en su lealtad a Él.

Leemos sobre esto en varios lugares como el pasaje de Colosenses que citamos antes, pero Jesús también habló sobre esto cuando dijo:

Ahora El juicio de este mundo ha llegado ya, y el príncipe de este mundo va a ser expulsado.  Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. (Juan 12:31,32 )

Si tu versión tiene “hombres” en ella, entiende que esta palabra está añadida por los traductores, y no se encuentra en el Griego original. El pasaje actualmente dice “atraeré a todos a mí mismo” Jesús no estaba atrayendo  sólo a humanos hacia Él en la cruz, sino a seres celestiales también.

La crucifixión de Jesús estaba pronunciando un juicio sobre este mundo y sobre el príncipe de este mundo; qué clase de juicio es este? ¿Fue el juicio de este mundo establecido en una corte legal? ¡No! Es el mismo juicio del que escribe Pablo en Romanos 3:4

De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito:”Por eso, eres justo en tu sentencia, y triunfarás cuando te juzguen” ( Romanos 3:4)

La guerra comenzó en el cielo cuando Lucifer mintió sobre Dios  y engañó a un tercio de los ángeles llevándoles a juzgar a Dios falsamente y a rebelarse en contra de Él. A pesar de que dos tercios se quedaron leales, ellos tenían preguntas que necesitaban respuestas, no fuese que ellos también eventualmente perdieran su confianza en Dios y se revelaran.

Jesús estaba diciendo que en la cruz, cuando Él fuese levantado, Él revelaría la verdad sobre Dios, su carácter, y métodos de verdad, amor y libertad y al mismo tiempo por las mismas acciones, Él expondría a Satanás como mentiroso y fraudulento y revelaría los métodos de Satanás de ser la fuente de dolor, sufrimiento y muerte. Entonces cuando esta verdad estuviese completamente revelada, el poder de Satanás para engañar estaría quebrado en los corazones y las mentes de todos los que ven y abrazan la verdad; por lo tanto, Satanás sería  expulsado. El sería sacado de la sombra, afuera al descubierto para que todos le vean tal como él realmente es, y cuando eso pase, su poder sería quebrado y Jesús, siendo levantado, atraería a todos los seres que valoran la verdad hacia él, incluyendo los ángeles del cielo. Esto es lo que Hebreos describe, “ que por la muerte de [Jesús] Él destruiría al que sostiene el poder de la muerte – ese es el diablo” (2:14)

Los seres celestiales siendo testigos de esto tuvieron sus preguntas sobre Dios contestadas; Satanás fue revelado como el mentiroso y el asesino que es, por lo tanto las huestes celestiales juzgaron que Dios era santo, santo, santo ( Apocalipsis 4:8 ); Satanás fue cortado de sus afectos. Desde ese punto hacia adelante, la rebelión de Satanás fue restringida a la tierra, no por causa de una fuerza física o algún escudo energético, pero por la realidad de que cada ángel en los cielos estaba completamente seguro en su lealtad hacia Dios y nunca más escucharía nada de lo que Satanás tenía que decir. Solo en la tierra los seres inteligentes todavía escuchan y creen las mentiras sobre Dios. 

 

El Momento Perfecto

Así que con todo esto en mente, ¿por qué esperar hasta ese momento en la historia humana para Jesús venir a proveer salvación a los humanos y revelar la verdad a los ángeles?

Cuál es el problema central en la guerra – la integridad de Dios ( 2 Corintios 10: 3-5 ) – y cuál es  la posición de Satanás para minar la confianza en Dios? Su posición nunca fue que  Dios no era poderoso pero que Dios no es confiable usando su poder, que Dios abusa su poder imponiendo leyes que requieren que Dios castigue al que las quebranta. 

Durante la tentación de Eva, vemos la intimidación de Satanás presentando la ley de Dios como impuesta y castigadora:

De verdad Dios dijo que, “no puedes comer de los frutos de los árboles del huerto del edén?

La mujer dijo a la serpiente, del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero Dios dijo, “no pueden comer del árbol del bien y del mal que está en la mitad del huerto, y tampoco lo puedes tocar, porque morirás”

No es cierto, ¡no van a morir! ( Genesis 3:1-4 )

Satanás está diciendo “no hay nada inherentemente dañino en desobedecer a Dios. Dios no estaba diciendo la verdad que desobedecerle a Él resultaría en muerte. Oh sí – es verdad que Dios tiene el poder de matarte por desobedecer, pero no es verdad que desobedecerle te hace daño. El problema no es el pecado; es Dios que te mata por pecar. Pero si comes esta fruta, tú serás como Dios tu misma, tus ojos serán abiertos, y serás capaz de distinguir la diferencia entre el bien y el mal y no necesitarás a Dios para que te diga que hacer nunca mas – no mas reglas para ti.

Las mentiras de Satanás sobre Dios están arraigadas en mentiras sobre la ley de Dios y sus métodos de gobierno,  especialmente que la ley de Dios funciona como las leyes humanas, reglas hechas que requieren que Dios use su poder para castigar. Esto muestra a Dios como la fuente de la muerte y del que nosotros necesitamos protegernos. Las mismas mentiras han persistido a través de toda las generaciones humanas y han guiado a cada forma de paganismo y toda teología que enseña qué sacrificios son necesarios para pagarle a un dios castigador para apaciguarlo de modo que no se enoje y use su poder para torturar y matar al pecador. Este falso criterio de la ley que Satanás originó socava la confianza e incita rebelión.

¿Cómo esto conecta con el tiempo en la historia en el cual Cristo vino?

Fue la primera vez en la historia de la humanidad que se pudo encontrar un grupo de personas  guardando la ley, la escritura, el plan que Dios les dio a través de Moises. Ellos:

  • Guardaban el Sábado
  • Sacrificaban los animales correctos, en la forma correcta, en el tiempo correcto, y en el lugar correcto.
  • Comían la comida correcta
  • Pagaban los diezmos
  • Se vestían de la forma correcta
  • Conductualmente obedecían los mandamientos correctos
  • No sacrificaban mas a Baal, Molech, o ningún otro dios pagano

Desde afuera, de lo que los ángeles podían observar, la gente parecía estar cumpliendo todas las reglas que Dios les había dado. Pero note que pasa cuando Jesús vino y vivió entre ellos – lo odiaron y lo mataron.

Pero porque lo odiaron y lo mataron? Jesus no enseño sobre un día diferente de adoración o subestimó la autoridad de las escrituras, o enseño un modelo evolucionario de la creación, o sugirió otra cosa que el matrimonio entre hombre y mujer, o promovió días de banquetes, alternativos o diferentes métodos de sacrificio, Jesús enseño las misma doctrinas de aquellos que le mataron enseñaban. Entonces porque lo mataron?

Porque Jesús rechazó la forma de la ley impuesta en la que ellos entendían el reino de Dios. El rechazo la ley del poder sobre otros, como se utilizaba la aplicación autoritaria de la ley a pecadores; en vez Él enseñó que el reino de Dios es el reino de la verdad, el amor y la libertad y que leyes impuestas con ejecución externa no resultan en salvación. Jesús enseñó que lo que Dios quiere es nuestro amor, confianza, lealtad, devoción y una relación de amistad en comprensión mutua (Juan 15:15). Y esto no puede ser alcanzado a través de la ley impuesta.

Angeles no pueden leer corazones y mentes, y ellos necesitaban entender la naturaleza real de la guerra  y la solución de Dios para ella. Ellos necesitaban darse cuenta que es posible que el justo y el pecador parezcan similar conductualmente. La persona justa que ama a otros no va a hacer trampa o matar, pero la persona mala que está interesada sólo en sí misma puede que tampoco engañe o mate – pero solo porque les da miedo que los pillen y los castiguen quemándolos en el infierno. Pero el justo restaurado en lealtad a Dios; ellos no dañarían a nadie aun si no hubiese castigo por el pecado. Ellos hacen lo que es correcto porque es correcto, y son confiables para tenerlos de vecinos en el cielo; pero el egoísta que cumple las reglas es desleal a Dios y a pesar de que cumple las reglas, termina matando al hijo de Dios. Esta realidad tiene que ser expuesta.

Cuando Jesús vino, había finalmente un grupo de gente que estaban siguiendo las escrituras que Dios dio a través de Moises. Pero cumpliendo las reglas correctas por las razones equivocadas les convirtió en rebeldes en contra de Dios tanto que mataron a Jesús para proteger su propio poder ( Juan 11:50 ). En otras palabras, el momento de la venida de Jesús, a un grupo de cumplidores de la ley seguidores de Jehová, revela que el reino de Dios no es legal, y no está basado en leyes impuestas, no es el cumplimiento de las reglas;  es espiritual, es la ley diseñada, está basada en confianza, amor, y libertad que opera en los recovecos más profundos de la inteligencia humana. Por eso es que en el nuevo pacto, la ley está escrita sobre el corazón y la mente ( Hebreo 8:10 ); por eso es que cada persona tiene que estar convencida en su propia mente ( Romanos 15:5 ); por eso es que la salvación “no es con fuerza ni con poder, si no con mi espíritu’ dice el señor  todopoderoso”( Zacarías 4:6). Solo es por el espíritu de amor y verdad que las mentiras son desplazadas y la lealtad es establecida.

Dios no puede alcanzar lo que Él quiere a través de leyes impuestas y castigos infligidos. Y finalmente los ángeles vieron no solo a Satanás expuesto como un mentiroso y un fraude, no solo Dios reveló a través de Jesús que es de completa confianza en tener todo el poder, pero también que las leyes de Dios no son reglas impuestas como las que hacen los seres humanos pecadores, y que las reglas seguidas de una religión legal – aun si las reglas son las mismas reglas dadas por  Dios – todavía convierte a la gente en rebeldes en contra de Dios.

Necesitamos estas mismas lecciones hoy a medida que nos acercamos a la segunda venida de Cristo. Necesitamos regresar a la adoración del Creador que hizo los cielos, la tierra, y el mar y las fuentes de las aguas cuyas leyes son leyes diseñadas en las cuales la vida está construida para operar. Debemos rechazar la creencia del dictador que impone reglas, del dios legal en el que la salvación es un proceso legal que nos protege del castigo infligido de ese dios. Aquellos que adoran al dios legal con leyes impuestas se volverán como él y así como los Judios hace 2 mil años atrás, serán los principales enemigos de Dios.